La actual Concatedral de Castellón se construyó a partir de 1939 para reemplazar al templo del siglo XV derribado en 1936. Podría pensarse, pues, que su historia es reciente, pero nos daremos cuenta de que no lo es tanto cuando descubramos que se inició con la primera de las tres iglesias preexistentes en su mismo solar —la segunda inconclusa— cuyo origen hay que buscar en la misma fundación de la villa a mediados del siglo XIII. Muchas son las vicisitudes que se han vivido durante ese largo recorrido, pero no vamos a hablar aquí de los templos previos sino del que vemos hoy, que, a pesar de lo que pueda parecer, muestra un buen número de peculiaridades, como vamos a comprobar.
Para empezar por el principio, hablaremos de una inscripción existente junto a la portada de la Plaza de la Hierba, que conmemora el primer año de los trabajos de reconstrucción. Dice así:
La actual Iglesia Mayor de Castellón atesora un buen número de valiosas obras de arte que en 1936 pudieron ser salvadas del expolio y posterior derribo sufridos por el templo existente desde el siglo XV en su mismo solar. Estas obras, algunas de ellas expuestas ahora en las diversas capillas y en el Museo de la Concatedral, constituyen el legado de una larga historia y muestran, hoy modestamente, el esplendor que llegó a alcanzar aquella iglesia medieval. Sin embargo, el patrimonio artístico de Santa María incluye igualmente piezas más modernas, pero no por ello menos interesantes, como sucede con el sagrario que preside la Capilla de la Comunión.
La actual Concatedral de Santa María, aunque empezó a erigirse en 1939, es heredera de una larga historia que comienza en el siglo XIII con la fundación de la ciudad. Entonces se levantó un modesto templo de los llamados “de reconquista”, orientado de norte a sur, que menos de un siglo después fue destruido por un incendio y se reconstruyó hacia 1341 con la misma orientación y similares características pero con materiales algo más nobles, destacando su portada principal, de 1382, obra de Guillem Coll.
Esta segunda iglesia no se terminó porque, aunque estaba abierta al culto, el Consell Municipal decidió hacer otra mayor y más acorde a las necesidades de la villa cambiando la orientación a este-oeste —como ahora—. Se derribaron partes construidas, con cuyos sillares se levantó el primer cuerpo de la cercana Torre Campanario, y la citada portada principal quedó como acceso lateral sur, siendo la parte más antigua del edificio presente.
El tercer templo, gótico e Iglesia Mayor de Castellón durante siglos, empezó así su construcción en 1410. Constaba de una sola nave de cinco tramos con dos capillas laterales cada uno, presbiterio con otras dos capillas algo mayores y ábside poligonal. Sus trazas se debieron a Miguel García, autor de las portadas norte (1420) y principal (1435). En 1616 se añade tras el Altar Mayor una Capilla de la Comunión que en 1670 se convierte en Coro cuando Joan Iváñez y Pere Vilallave levantan la nueva, con planta de cruz latina y cúpula de media naranja con linterna. Ese histórico templo, visitado por San Vicente Ferrer o Benedicto XIII —el Papa Luna—, entre otros, albergó numerosas y notables obras de destacados artistas de cada época. Con el rango de Arciprestal, fue declarado Monumento Histórico- Artístico Nacional en 1931, lo que no impidió su derribo en 1936, durante la Guerra Civil, por decisión del Ayuntamiento.